Bienvenida Beauty.

Hoy vamos a hablar de un tema que personalmente, nos gusta mucho: desmitificar todo lo que hay detrás del Yoga.

Hay dos temas que nos resultan muy llamativos:

Por un lado, resulta que si entras en cualquier red social y filtras con el hastag #yoga, lo primero que ves son posturas de infarto. Esas asanas que son más del circo del sol y de contorsionismo experto que de una practica de 60 minutos.

 

Por otro lado, está esa mentalidad de que el yoga es quedarse sentado con las piernas cruzadas y no hacer absolutamente nada.

Hoy nos centraremos más en la primera idea.
En Occidente, o más concretamente en España, hay un gran desconocimiento de lo que significa el Yoga como tal.

Y es que las posturas son una gran introducción a los conceptos básicos de la práctica, pero no están destinadas a servir como único camino hacia la conexión con tu interior.

De hecho, las posturas y la práctica de asanas en sí, son la preparación a la meditación. Por eso es tan importante ese momento de la postura de cadáver (savasana), porque es ahí cuando tu cuerpo que ya está cansado, equilibrado y listo para entrar en esa fase meditativa.

Sin embargo parte de esta sociedad, ni siquiera aprecian esa postura.
Las poses como tal no importan mucho, pero según la industria comercializada del yoga, una practica de yoga fuerte significa tener que girar la columna vertebral como La Niña del Exorcista mientras te sostienes con una mano en lo alto de un pedrusco con una caída mortal al mar.


De hecho, en la sociedad en la que vivimos totalmente comparativa, parece que si eres capaz de ser eso, eres mejor yogui e incluso mejor persona que otra persona porque has trabajado con una disciplina durísima para conseguirlo.

Pero dinos, ¿cómo puedes ser mejor persona que otra persona? ¿De eso se trata el Yoga? ¿De ser mejor que otro?

Definitivamente, NO. Eso no significa Yoga, porque el Yoga nunca se trata de levantar o hundir a nadie. Esa supremacía ha llegado del complejo comercial del Yoga y es lo que jodió el juego. 

Así que recuerda algo muy importante:

  • Que no importa el número de poses que practiques, ya sean sentada, del revés, retorcida o contorsionada.
  • Que no hay una cantidad de posturas que te hagan mejor o peor que nadie.
  • Que no importa si tu postura se ve perfecta en una foto o en un video.
  • Que dominar las posturas es un punto, cuanto menos, discutible. El objetivo de las asanas no es conseguir la perfección, porque ante todo, tu ya eras perfectas antes de las posturas, fueras o no capaz de practicarlas.

 

Y por último, también recuerda que no importa lo tonificados que estén tus abdominales. El Yoga, aunque tenga una parte de práctica física no está buscando el cuerpo 10 impuesto por la moda. El Yoga es la conexión con tu cuerpo y tu mente. Es que en la práctica física tus ligamentos, tus músculos y tu huesos están trabajando juntos. Que en la parte meditativa, seas capaz de volver a tu presente y dejar de juzgarte o juzgar, respetar si tus pensamientos vienen una y otra vez y tratar de dejarlos pasar para continuar repitiendo tus afirmaciones, por ejemplo. Y que en la parte espiritual, tus actos y tus valores vayan de la mano.

 

El Yoga es que seas capaz de coger tu esterilla, sentarte en ella y comenzar tu camino, ya sea con posturas, con meditación o simplemente dándote un respiro por unos minutos sin ni siquiera moverte.

 

Cuéntanos, ¿qué es para ti el Yoga?

 OM SHANTI NAMASTÉ

 


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